Cannes 2011: cine y glamour en la Riviera Francesa

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París.- Parecía una Cumbre de Gobernantes o de Naciones Unidas, pero por suerte nada más lejos. El propio Salón Opera del elegante Intercontinental París Le Grand ofrecía las claves: Cannes, el glamour del cine de la Riviera Francesa de visita en la Ciudad Luz.

Para no ir a los detalles, las propias fotos hablan por sí solas del enjambre de cámaras y la respetable legión de periodistas presentes, ávidos de escuchar a Gilles Jacob, el presidente del Festival de Cannes, y a Thierry Frémaux, el delegado general. Todo para saber las películas seleccionadas en 2011.
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ONDAS: el Sena y el Supermetro parisiense

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París/Sena


La Princesa Diana tuvo una trágica muerte en el Puente del Alma y Apollinaire dejó su impronta poética debajo del Mirabeau. Pero también Marlon Brando y María Schneider se pasearon por Bir Hakeim (o Passy) en el Ultimo tango en París, y Juliette Binoche se sabía extraña en Los amantes del Pont Neuf.

Con todos esos componentes y muchos más, como los candados de amor eterno jurado en el Pont des Arts, las elegantes lámparas del Alexander III o el Pont de la Concorde, por donde transitaban los condenados a la guillotina, parecería que el Sena rebosa en atractivos.
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Arte y mística: Iglesias de Roma (I)

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Roma.- El poder del Vaticano, la influencia de la Iglesia Católica. Devotos y temerosos del castigo divino. Turistas y curiosos. Romanos y ciudadanos del mundo. Ninguna comunión es capaz de mostrar tantos colores y perfiles como en los templos de Roma.

Las Piazzas (Plazas), las apariencias de una sociedad que pretende mostrarse abierta, alegre y libertina; las trazas del Imperio Romano, y la devoción altruista de los genios de esculturas y pinturas.
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Aventuras de viajes: Tailandia y Cambodia

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Para un buen observador, los aeropuertos internacionales trascienden más allá del estrecho calificativo de terminal aérea. Algunos llevan consigo la virtud de reunir en instantes a diversas culturas, etnias y tendencias del mundo, aunque también son reflejo del comportamiento humano.

Al viajero le edulcoran la idea de aeropuertos confortables, servicios personalizados y aviones a todo lujo de extraordinaria seguridad. Linda estafa, porque al final del cuento la espera no tiene precio y de un accidente aéreo no se salva nadie.
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Pinceles en Normandía

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Honfleur


Antiguo Ducado con huellas vikingas, inglesas y celtas en su historia, Normandía es una de las regiones más apasionantes de Francia, con una combinación de naturaleza excepcional, vestigios medievales y la obra suprema del Monte de Saint Michel.

En realidad se divide en dos partes, Alta y Baja Normandía. Sus paisajes son únicos en Francia y tal vez incomparables. También cuenta con fragmentos imperecederos de la Segunda Guerra Mundial que no escapan al interés de 1,5 millones de turistas que la visitan cada año.
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Bruges y Chartres: añoranzas venecianas

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Bruges


Sometidos a una avalancha de información diseñada para las redes del ciberespacio, con frecuencia somos víctimas de ucases lapidarios que reiteran una misma idea. Son dictámenes de “obligación social”, asfixiantes e indiscutibles.

Nos ofrecieron a París como la Ciudad Luz a partir de las corrientes iluministas que dominaron el Siglo de las Luces, el XVIII, cuando Francia marcó pautas con un movimiento cultural, filosófico y político.
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Raviolis en Roma y en Vientiane

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Raviolis
Extasiado en recuerdos, ausente en la mirada, disfrutaba tiempo atrás de las delicias de unos raviolis con crema de espinaca y salsa de nueces en un restaurante cercano al Coliseo Romano. Entonces recordé a Marco Polo, a China … y a Popeye, y sentí el privilegio de comer pastas en una zona tan emblemática de la Ciudad Eterna.

Si dijera a amigos y seres más entrañables que en Roma degusté los mejores raviolis de mi vida, estaría mintiendo, a pesar de que, sin dudas, el efecto de la frase es perfecto.

Ni siquiera pudiera afirmar que la más exquisita cena italiana ocurrió en la capital de “La Bota”, como denominan al país por su forma geográfica. Tampoco aquellos excelentes “Gnoccis cuatro quesos” en otra taberna diagonal al Foro Romano a los que me invitó el amigo Giuliano.

Fue en Vientiane, capital de Laos, allá en el lejano Sudeste Asiático, donde en verdad tuve el placer de adentrarme en la “Trattoria” italiana gracias a las virtudes culinarias de un restaurante llamado “Caruso”.
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