
A veces, la vida pasa con mucha celeridad, pero en la marcha, si hemos logrado disfrutar ciertos privilegios de la aventura: de los amigos entrañables en los deportes, la música, el baile, los libros, el cine, las artes plásticas, el teatro; ciudades, rincones mágicos y anecdotario, entonces, habrá valido la pena.
La primera vez que visité el Louvre de París no estaba la pirámide de cristal para el ingreso al Museo. Fue instalada el 29 de marzo de 1989, obra monumental del arquitecto chino-estadounidense Ieoh Ming Pei, con otra joya muy apreciada, la pirámide invertida del Carrousel del Louvre.
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