
Madrid.- To be, or not to be (…) los genios casi nunca transitaron por sendas expeditas. Entonces, cuando se llega al cine, al encuentro con Hamnet, el dolor, la tragedia y el amor, vislumbran belleza en la intensidad del arte.
“Después de leer Hamnet (y de ver la película), será imposible volver a leer o ver una obra de Shakespeare como lo habíamos hecho hasta ahora”, resumen los críticos acerca de la obra homónima de la norirlandesa Maggie O’Farrell, que convirtió en celuloide la realizadora china-estadounidense Chloe Zhao.
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