
Vino color de día, vino color de noche, vino con pies de púrpura…así comienza su poema Pablo Neruda para tomar de pretexto a la exquisita bebida y regalarnos otra de sus bellezas literarias. Tenía que ser, como buen chileno.
De Neruda y su Oda al Vino, me permito el salto hacia la hermosa pluma de Mario Benedetti, uruguayo y también adorador de los placeres de la vitis-vinífera, para tomar prestado el título de su novela Gracias por el fuego.
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