
A veces, la vida pasa con mucha celeridad, pero en la marcha, si hemos logrado disfrutar ciertos privilegios de la aventura: de los amigos entrañables en los deportes, la música, el baile, los libros, el cine, las artes plásticas, el teatro; ciudades, rincones mágicos y anecdotario, entonces, habrá valido la pena.
La primera vez que visité el Louvre de París no estaba la pirámide de cristal para el ingreso al Museo. Fue instalada el 29 de marzo de 1989, obra monumental del arquitecto chino-estadounidense Ieoh Ming Pei, con otra joya muy apreciada, la pirámide invertida del Carrousel del Louvre.
No recuerdo bien si entré por el Pabellón Sully, Denon o Richelieu. Fui a toda velocidad, sin correr, en busca de la Mona Lisa. Entonces estaba en un pasillo del Ala Sully y en pleno desconocimiento de la grandeza de Leonardo Da Vinci, me pareció un cuadro pequeño y de poco impacto visual.

No tenía la protección extraordinaria actual, desde que fue trasladada a la Sala de los Estados del Pabellón Denon en 2005.

Unos japoneses de los miles que deambulan por París, me tomaron fotos al lado de la obra suprema del Louvre (o al menos la más famosa), muy cerca, trasladándole a la Gioconda mi aliento matinal, que en verano no debió ser muy agradable.

Empero, el Museo parisino sabe conquistar a sus visitantes, y había muchas sugerencias entre carteles y flechas: la Venus de Milo, la Victoria de Samotracia, la Galería Apolo (…).
-PABLO NERUDA
Con esta historia, debería poner punto final a una suerte de reflexión que llega con el paso de los años, aunque la tentación recordando a Pablo Neruda, me invita a ampliar un poco el trayecto por aquello de que, a fin de cuentas, yo también Confieso que he vivido.
A Neruda, que por sus Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada, me ha acompañado toda la vida, lo conocí mucho mejor estando en Chile.

De sus andanzas díscolas, posturas no siempre lineales ni adecuadas, según los cánones de cada momento, asimismo supe de la teoría, bien fundamentada, de que pudo ser asesinado o más bien envenenado por la dictadura de Augusto Pinochet.
Además, que hay una injusticia absoluta al considerarlo únicamente poeta ilustre, Premio Nobel de Literatura, por su obra de versos, estrofas y rimas. Tenía el potencial de un gran escritor y pudo estar a la altura de alguien tan admirado como el propio Gabriel García Márquez.
-ROMA
Como ya veo que puedo irme diluyendo y, aburrir, termino acompañándome de otros muchos fantasmas de sitios y personajes singulares que me siguen dando el placer capaz de llenar el espíritu.

De haber conocido Roma al detalle, de sus maravillosas Piazzas, vestigios del Imperio Romano y templos religiosos, con el punto de partida y llegada de la Basílica de San Pedro, el Vaticano en sí mismo, o la Capilla Sixtina.
La compararía con París, pero sabemos que, con todo el respeto y la admiración mutua, ambas ciudades hermanadas nos dejan un mensaje hermoso y probablemente único: Solo Roma merece París, solo París merece Roma.
De pronto nos hemos encontrado con la encrucijada de un mundo excesivamente materialista, lleno de egoísmo, mediocridades e individualismo. Sin embargo, a mí, que nunca he tenido dinero, no me perturba demasiado, porque la espiritualidad se alimenta cada día en la intensidad de la entrega y la pasión. Y de esto, he tenido bastante.