Etretat: el sonido de las olas

5 comentarios Estándar


Este nombrecito de Étretat, enérgico y brincador, sonoro y alegre, ¿acaso no parece surgido del ruido de los cantos rodados, traídos por las olas?

Una frase de las memorias de Guy de Maupassant, figura cumbre de la literatura universal, considerado uno de los mejores cuentistas de la historia. Francés natural de Dieppe o, más probablemente de Miromesnil, vivió hasta los 13 años en Etretat.
Continuar leyendo

Terpsícore, ¿por qué bailamos?

4 comentarios Estándar

Baile
El origen de la danza está estrechamente asociado al romance, visto en su elipsis más delicada. En el fondo se trata de un ritual de apareamiento cuando apenas el roce de los dedos y la proximidad de los cuerpos, hace estallar el llamado complejo de histocompatibilidad y selección sexual.

A priori parece bastante fácil identificar los sonidos, al menos los más emblemáticos, también los sabores y los regalos que nos ofrece la naturaleza de exquisitos aromas, con perfumes y otras bellezas, pero a la pregunta de ¿por qué bailamos?, pueden venir millones de respuestas.
Continuar leyendo

Puerto Williams, donde termina el mapa

4 comentarios Estándar


Un antaño diferendo entre vecinos reclama a Ushuaia, en Argentina, como la ciudad más austral del mundo, pero la verdad incontestable es que este honor le corresponde a Puerto Williams, en Chile.

Pudiera decirse que es muy sencillo. Desde las alturas de Cerro Bandera, Puerto Williams, el espléndido Canal Beagle y la Cordillera de Darwin nos muestran relativamente lejana más arriba a Ushuaia. Así que no hay discusión posible.
Continuar leyendo

Idiomas para el amor en París

2 comentarios Estándar
El muro de los Te quiero

El muro de los Te quiero

Nunca un beso fue tan anhelado en el mundo como en 2020.

París.- Los timbres y fonéticas son bastante diferentes, pero a los ojos del corazón llegan con igual ternura. Escribir Te quiero en 311 idiomas o lenguas no es una obsesión, sino la original idea plasmada en París en el muro de los “Je t´aime”.

Inaugurada el 12 de octubre del año 2000, la obra de Frédéric Baron parte de la subjetividad y ofrece la sensación de creer que el amor tiene un lugar especial en el mundo. Es omnipresente y abarca la más amplia gama de sentimientos humanos.
Continuar leyendo