Informalidad latina: tradiciones y costumbres

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AMLAT
¿Somos los latinoamericanos los más informales del mundo?

Cerca andamos, aunque puede que en Africa nos superen y en Asia el ceremonial y los enigmas del lejano oriente se antojen exasperantes en ciertos momentos. Pero de que sí somos impuntuales y tranquilamente dejamos a una persona plantada sin explicaciones, no cabe dudas.

Lo más difícil es confeccionar un ranking de la informalidad latinoamericana. Sin embargo, me atrevo a proponer un catálogo de aproximaciones.
Colombia
Colombia:

En Bogotá probablemente se dan la mayor cantidad de saludos imaginables. Los “rolos” o “cachacos” pueden llegar a hacer siete saludos de forma consecutiva sin que la conversación proyecte un inicio. Los colombianos presumen, con razón, de una excelente dicción, para muchos la mejor de Hispanoamérica.

Con esas primeras impresiones, el visitante se lleva la idea de un estilo de talante europeo en formalidad. Hasta que aparece la primera recepción o cita. En los niveles oficiales, incluida la esfera empresarial, un cóctel no comienza jamás a la hora señalada, como tampoco conferencias de prensa ni eventos.

Treinta minutos de retraso es bastante normal y la etiqueta si funciona de manera estricta en esos acontecimientos.

Ya con el tema de las citas, de negocios, trabajo y hasta privadas, puede tranquilamente saltarse lo pactado sin explicaciones a posteriori. Cuando ambas personas vuelven a encontrarse y la afectada pregunta por lo ocurrido, le respuesta es invariable: aquel día, ni te cuento (…).
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Cuba:

En broma, los cubanos repetimos que si existiera un Ministerio de la Justificación, serían millones los candidatos a Ministro en la isla caribeña. A diferencia de otros países de la región, en Cuba existe una suerte de especialidad en torno a temas relacionados con la falta de puntualidad.

Sin un orden específico, las disculpas se apoyan en el transporte público (realmente pésimo), las lluvias ocasionales, la repentina enfermedad de un familiar o los desperfectos en viejos autos si es que lo tiene la persona de marras.

Eso sí, el armario de las justificaciones es amplio y variado y por lo general, el cubano hace lo posible por trasmitir a la persona afectada de la causa del retraso en una cita o de la ausencia total. O sea, la explicación llega, aunque no sea convincente.
mexico
México:
Aunque existe una campaña intensa en México para tratar de revertir la costumbre de la impuntualidad, no es mucho lo que se ha avanzado en esta materia, aseguran especialistas.

Lo atribuyen en la mayoría de los casos al desinterés por un asunto determinado. “Si yo le dijera a cierto grupo de personas que le voy a dar 200 mil pesos a quien se presente mañana en una esquina determinada a las 3:12 de la madrugada, yo te aseguro que llegan puntuales”, comentó el consultor de Imagen Pública, Víctor Gordoa.

Por décadas los mexicanos han aceptado como un rasgo cultural la inexactitud horaria, por decirlo de una forma más elegante. Pero los profesionales y la gente más comprometida (89 por ciento) con sus trabajos, consideran que es momento de cambios y la puntualidad es esencial para el desarrollo futuro de los negocios y del país.

Como los cubanos, el agudo sentido del humor de los mexicanos compensa –no siempre- las llegadas tardías o el peor escenario, que es no aparecer nunca.

Chile:
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A los chilenos les encanta mostrar un cierto donaire europeo que impresiona al llegar a la nación austral. De buen vestir en los ámbitos empresarial y político, terminan por ser tan impuntuales como, pudiera decirse, el resto de América Latina y el Caribe.
Es un mal de fábrica, me comentaba un amigo chileno en broma.
Pero hay que acostumbrarse a que una actividad en el mismísimo Palacio de La Moneda o en la esfera de los negocios, comienza de 20 a 30 minutos más tarde de la hora programada, como mínimo.
Muy avanzados en la tecnología de punta de telefonía celular e internet, en Chile son usuales las respuestas automáticas a llamadas o mensajes, con lo cual el interesado queda descolocado y sin oportunidad de conocer la razón de un acto de informalidad absoluto, en cualquiera de sus variantes.

Panamá:
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Para cerrar, mi querida Panamá, tierra de gente simpática, abierta y relajada. Pero tampoco existe ni el Ministerio de la Justificación cubano, ni las apariencias de una etiqueta suprema y mucho menos la advertencia de un arribo tardío o la ausencia total.

No es sencillo tomarles el pulso a los panameños. Si se hace, la estancia en Panamá será una delicia, como bien recuerdo.
De las memorias, la foto oficial de los mandatarios en la Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe en 2005 en el umbral del hotel Caeser Park de la capital panameña. Citaron para las 12 del mediodía, con Sol incisivo, y finalmente la gráfica se pudo hacer a las 12:30 horas.

Lo mejor es que no hubo problemas de seguridad, a pesar de que los gobernantes y sus delegados se mezclaron con transeúntes.

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8 comentarios en “Informalidad latina: tradiciones y costumbres

    • Bueno todo depende. Si es para una cita entre amigos, la informalidad que tampoco es buena, puede ser aceptable. Pero en algo de negocios o trabajo, malo.

  1. Nos resulta a veces gracioso, pero a nuestros interlocutores no les agrada esa práctica latina. Creo que es hora de enmendar nuestra actitud y ser más serios y responsables.

    • Lo que no le falta a los latinos es el buen humor y en eso, los cubanos son de primera. Pero hay que poner límites, porque el desarrollo no espera.

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