Bostezos en la noche: sexo oral

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Uf…con solo escribir el titulo de este post ya siento miradas inquisidoras. Ingreso en zonas oscuras donde se esconden con frecuencia deseos reprimidos de los seres humanos. Salta en primer plano la jugosa y rentable industria de la pornografía.

Entre el ambiente sórdido y la fantasía, que acompañan sin ambages lugares comunes en una “ética de la decencia”, ligada a patrones de religiosidad y a una educación en extremo conservadora.

¿Sexo oral?. La primera pregunta sin respuesta de momento, apunta a cómo graficar esta nota sin herir sensibilidades y mucho menos decepcionar a lectores habituados a seguir mi blog sin sobresaltos.

Marlon Brando y María Schneider retozaron con fruición en El último tango en París (1972) de Bernardo Bertolucci, aunque detrás del telón la entonces jovencita francesa fallecida en 2011 sufrió bastante, según llegó a confesar, en medio del sórdido ambiente que dominó el rodaje de la antológica película.

A fin de cuentas con incluir una foto de Bill Clinton o de Mónica Lewinski sería más que suficiente, sin necesidad de escenas explícitas…


Aunque bien mirado el caso, la publicidad subliminal de hoy en día –poco subliminal en verdad- no pierde oportunidad para regalar imágenes de espectaculares modelos de labios esponjosos con sugerentes posturas.

Otra aproximación del cine se dio en Nueve semanas y media (1986), con la siempre escultural Kim Bassinger y el rudo de Mickey Rourke. Sin embargo, lo más atrevido en el tránsito de una muy delgada línea del erotismo al porno, llegó de manos de un francés.

Patrice Chéreau propuso Intimidad que le granjeó el premio de intrepretación femenina a Kerry Fox en la Berlinale de 2001. Algunos lo calificaron de “supremamente audaz”, otros vieron la cinta con la idea subyacente de jugar al porno, y el resto se plantó en dos polos: escándalo o ingenio del director para abordar aristas humanas sin complejos.

Pero nada, los tiempos cambian y en la actualidad se trata el tema con recurrencia y lejos de escándalos o aspavientos. A fin de cuentas es en realidad, un hecho normal y cotidiano, intrínsecamente vinculado con el amor y nuestra propia reproducción, según los muy liberales sexólogos franceses.

El sexo oral, reconocido y aceptado a lo largo de la historia, se hizo parte indisoluble en las relaciones amorosas. Es asumido con desenfado por la juventud, aunque pertenece todavía, en influyentes sectores sociales, a los secretos de la intimidad.

Una valoración arriesgada de la doctora Adriana Santos, colombiana, analista de cuestiones vinculadas a los lazos íntimos.

Felación, en el caso de la mujer, y cunnilingus en el hombre, son prácticas indisolubles en el sexo desde los últimos 20 años del siglo XX y, por supuesto, indispensables en la pareja del Nuevo Milenio, remarca la doctora Santos para quien no se concibe una interacción completa si faltara este elemento.

“Es una técnica de comunicación sexual que puede llegar a estimular, ser gratificante y hasta producir orgasmos”, puntualiza.

Jean Luc Guerlain, reconocido especialista francés, expone otros puntos de vista: se trata simplemente de una expresión de la sexualidad que es común entre los europeos, latinoamericanos y creo que también en todas las latitudes”.

Los prejuicios religiosos o limitaciones en una educación rígida, se enfrentan cada vez más a la liberación, la apertura total en este terreno, por lo cual el sexo oral se aparta de los tabúes, argumenta Guerlain.

Sin embargo, es válido admitir que el rechazo de algunos sectores sociales a la felación y el cunnilingus se asocian a la formación cultural, desde el hecho de que en los primeros años de vida se les subraya a los niños que los órganos genitales son antihigiénicos y no deben tocarse.

Los sociólogos en mayoría abrumadora coinciden en criticar la idea vendida por la industria porno de que es un acto privativo de gente liberada; de orgías, alcohol y drogas.

Por añadidura –y no cualquiera- con absoluta ignorancia se asume que los nexos bucogenitales son literalmente peligrosos.

Ginecólogos consultados aseguran que contagios de herpes y verrugas venéreas (condiloma acuminado) son poco frecuentes, debido a que la saliva contiene enzimas capaces de evitar esa posibilidad, como tampoco es cierto que el líquido seminal sea nocivo para la salud.

Y bien, aquí llegamos, todavía sin precisiones de las fotos que acompañarán el artículo. Hora de dormir, se repiten los bostezos. ¡Suerte!

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