Notre Dame de París: Kilómetro Cero

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No soy católico practicante pero provengo de una familia muy religiosa. La vocación por el deporte me la inculcó mi padre y admiro la cultura por amor al arte.

Así llegué a París por primera vez hace 33 años y entre tantas sugerencias para 3 días de estancia, la idea de pisar el Kilómetro Cero, justo en el umbral de la Catedral de Notre Dame, me pareció la más seductora.


Reza la tradición que al hacerlo, hay garantías del regreso a la Ciudad Luz. A mi me ha funcionado bastante, pero al margen, son muchas las razones para sentir al afamado templo religioso como uno de los sitios más entrañables del mundo.

Allí hay una comunión fraternal, sin que necesariamente se invoque la fe religiosa. Es un sitio siempre abarrotado de turistas y curiosos, músicos, poetas y pintores. Y en la pausa de la espera para tocar el punto de partida de la urbe, contemplar la Puerta del Juicio Final es un privilegio.

Fue un punto imaginario creado por los cartógrafos en el siglo XVIII. Se trata de una gran piedra circular incrustada en el suelo, que tiene en su centro una rosa de los vientos de bronce. En otros tiempos, la señal del Kilómetro Cero de París la indicaba un poste.

Luego está toda la fachada de Notre Dame, llena de esculturas, y a pocos metros, los puentes que permiten disfrutar del Sena en todo su esplendor en dos afluentes que terminan convergiendo. La iglesia es una exquisitez y ojalá vuelva a serlo después del terrible incendio que casi la devoró el 15 de abril de 2019.

En el pináculo, la aguja que ya no está, vencida por el fuego, y las gárgolas, que afortunadamente sobrevivieron al siniestro. Una de ellas, el mono alado, mantiene su mejor papel de Vigilante de Paris, junto con las restantes concebidas para drenar el agua de lluvia del techo hacia la calle.

Las gárgolas algo tienen que ver con Victor Hugo y su notable novela de 1831 El jorobado de Nuestra Señora de París. No por Quasimodo, el furibundo amante de Esmeralda, sino por el donaire que adquirió la iglesia a mediados del siglo XIX.

El campanario es en verdad una obra de arte. Resulta el mejor aliado para intercambiar miradas temerosas ante las demoníacas gárgolas, y extasiarse con las vistas fabulosas de París.

Las ceremonias de Navidad el 24 de diciembre y del Domingo de Resurrección en la Catedral de Notre Dame son realmente imperdibles. Ahora las echaremos de menos, siquiera soñando con un milagro de Semana Santa.

8 comentarios en “Notre Dame de París: Kilómetro Cero

  1. Una crónica de alta sensibilidad que nos conmueve, aunque ojalá el mundo reaccionara con la misma intensidad ante la injusticia y las desigualdades.

    • Tiene razón en el enunciado general. En no pocas ocasiones la visualización o resonancia de hechos similares dependen mucho de las asimetría remarcadas en un mapa mundi remarcado por el fatalismo geográfico. Nada resta, sin embargo, drama y tragedia en el derrumbamiento de un templo que de cierto modo es parte de la cultura universal, además de emblema de la religión católica.

  2. Paris, siempre llena de símbolos. La magia de la ciudad lleva a todo, desde promesas de regalías económicas, hasta pesar por el incendio de una iglesia. Lo malo de todo esto son los desequilibrios. Nada debería estar dentro de los extremos. Las propoorciones son importantes,. Es triste perder un templo como lo es con otros casos.

    • Efectivamente, los contrastes no dejan de incomodar cuando un asunto recaba la mayor solidariedad (financiera) y otros muy terrenales y cotidianos son relegados a segundos planos. De todas formas, siempre han sido injustas las comparaqciones. Notre Dame es un símbolo de una de las ciudades más bellas del mundo, además de relevante templo religioso.

  3. He leido con detenimiento el articulo sobre Notre Dame, por razones obvias que te explique, es mi ciudad preferida, la de la luz y la del amor, o como dices la de mis amores, todo se resume, en el encanto especial que tiene; te atrae sin querer y te atrapa, lo viejo, lo nuevo unidos en un todo.
    En esta ocasion, no sere critica no puedo, el articulo es la viva descripcion de ese templo religioso maravilloso, lleno de historia, leyenda y un emblema de ese Paris que nos gusta tanto.
    Tienes un talento para describir, relatar y motivar a todo el que te lee y te sigue, ahora tienes otra fan.
    En catalan te diria, y te pongo a prueba y no dudo que lo puedas traducir: Es pot caminar al teu costat i veure a traves dels teus ulls la bellesa.

    • Gracias mil. La verdad es que me provocas rubor con tus comentarios, que son al mismo tiempo muy motivantes. De Norte Dame confieso que escribí desde el corazón. Andaba en algún país cuando ocurrió esta desgracia y me impactó demasiado. Del catalán no lo domino pero entiendo, entonces esa es la idea de invitar al lector a que me acompañe en el camino que le propongo recorrer. De nuevo gracias.

  4. Como diria en catalan: Es pot veure a traves dels teus ulls tota la bellesa que has descrit.
    Espero lo puedas traducir sin problemas.
    Has hecho una descripcion, preciosa, detallada, de uno de los emblemas de una ciudad que nos gusta a los dos, el templo religioso Notre Dame, lleno de historia, leyenda y arte wue se repira solo verla.
    Tu inteligencia, talento, capacidad y listeza queda una vez mas demostrada y tienes una nueva fan.
    En esta ocasion son elogios, obviamente Paris bien vale una misa y he disfrutado mucho leyendote.

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