Navidades en agosto

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«Y así granizaron sobre ella (sobre Preciosa) cuartos, que la vieja no se daba manos a cogerlos. Hecho, pues, su agosto y su vendimia, repicó Preciosa sus sonajas». Miguel de Cervantes en su novela corta La gitanilla.

La frase, traída por los pelos, sirve para matizar el desenfreno mercantilista que genera la Navidad en el mundo. Ya no es ni siquiera a mediados de noviembre cuando los comercios, grandes, medianos y pequeños, se lanzan a la captura de compradores tempraneros.

El Niño Jesús no tiene idea en que ha devenido su nacimiento.
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Picasso, Guernica y París

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Picasso y la inmortal Guernica, un sello inconmensurable de los grandes de la pintura.

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MURAL
Pablo Picasso estaba impactado con los horrores de la guerra y en un ático de París se propuso hacer su obra monumental, sin imaginar que marcaría un antes y un después. La llamaría simplemente Guernica, pintura extraordinaria, demoledora, con un mensaje de paz por antonomasia.

En el número 7 de la rue des Grands-Augustins, a unos 300 metros del boulevard Saint Michel en pleno Barrio Latino de la Ciudad Luz, todavía existe un viejo caserón que conserva la buhardilla donde Pablo Diego Francisco de Paula Nepomuceno Cipriano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso concibió Guernica de mayo a junio de 1937.

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México en París: Bésame mucho

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Bésame mucho, Consuelo Velázquez, poco que añadir. La buena música!

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En una góndola veneciana o a orillas del Neva de San Petesburgo. Frente al Cristo del Corcovado de Río de Janeiro o en pleno Zócalo de Ciudad de México. En París en los puentes del Sena o ante la Torre Eiffel, o en Roma en la Piazza Navona.

Besos, ternura, como diría Ana Belén.

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Le Grand Charles Aznavour

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Una radio reproducía con estática y sonidos poco nítidos La Bohéme. La inconfundible voz de Charles Aznavour se abría paso de todas formas y los transeúntes que merodeaban la Plaza de Armas de Santiago de Chile, entendían el mensaje: Francia había ganado la Copa del Mundo de Fútbol.

Era como un amigo lejano que se identificaba nada más escucharlo. Ya no lo tendremos de cuerpo presente, pero sus canciones nos acompañarán por siempre. Murió a los 94 años cuando nos habíamos creído que Aznavour era eterno. Se fue y nos dejó como su emblemática Venecia sin ti.
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