De Moliére a la Batucada franco-brasileña

Comments 2 Estándar

París.- Las almas de Dumas, Voltaire, Marie Curie, Braille, Víctor Hugo y Zola merodean la explanada del Panteón de París. Sus restos mortales reposan en el impresionante edificio, junto con el de su diseñador Soufflot.

En medio de todo este espectáculo a pocos metros de La Sorbona, en pleno Quartier Latin (Barrio Latino), el espíritu bohemio de Moliére se apodera de las calles y el toque brasileño con sabor francés alegra el ambiente con La Batucada de Zalinde.

Soufflot estuvo 26 años a partir de 1764 para terminarlo. Se inspiró en el Panteón de Agripa de Roma y otros monumentos emblemáticos del mundo.

También están otros ilustres de la Francia, con la insignia Aux grands hommes la patrie reconnaissante (A los grandes hombres, la patria agradecida).

Y el péndulo de Foucault, un experimento instalado en 1851 que busca demostrar la rotación de la Tierra y la existencia de la fuerza Coriolis, pero asimismo fuente de inspiración del escritor italiano Umberto Eco (El nombre de la rosa).

Entre primavera y verano, la Ciudad Luz se las ingenia para las celebraciones callejeras. Con la Fiesta de la Música, los Días de Jardines y otras iniciativas, representaciones de teatro ambulante y conciertos improvisados se apoderan de la urbe.

Dentro de una amplia zona del Barrio Latino se dan los cortejos inspiradores en el camino. La catedral de Saint Etienne o Geneviéve (Santa Genoveva) del siglo XV, los Jardines de Luxemburgo, el boulevard de Saint Michel y los mágicos pasajes de restaurantes.

Ya no se habla latín en las calles, cuando los estudiantes de La Sorbona se lanzaban a las discusiones filosóficas y teológicas en la zona. Tal vez, el sello es más latinoamericano, un pretexto que aprovechan 25 jóvenes, dos de ellas brasileñas y el resto francesas.

Son las chicas de Zalinde, las princesas de la batucada. Los sonidos de la percusión en diversos formatos, el baile al tiempo de la ejecución, las sonrisas y un público delirante que no escatima en aplausos a la entrada del Panteón.

Roberta Rodrigues es su directora. Una joven brasileña que junto a Chloé Deyme tuvo la idea de formar una batucada en Francia, ganadora del Primer Premio en el concurso internacional efectuado en esta capital en 2007.

“Llevamos ocho años de carrera y en general hemos tenido mucha aceptación del público. Ofrecemos una mezcla de ritmos, con la influencia de músicos como Olodum, Rubén Blades, Maractu Nasao Pernambuco e Ilé Ayé”, dice.

Samba, ritmos afrolatinos, reggae y coreografías con acento en movimientos de carnaval. En especial, la idea de transmitir juventud, frescura.

En presentaciones gratuitas en las calles actúan 10 de las integrantes de Zalinde. Llegan a 15 en el formato más usual de los conciertos y hasta 25 cuando se trata de espectáculos populares al aire libre.

Tal vez Roberta es la más serie del grupo, “porque debo estar atenta a los cambios de ritmo y baile”. El resto transpira jolgorio, sensualidad y cadencia en las interpretaciones.

-PARIS ERA UNA FIESTA

Y París era una fiesta. Hemingway lo había dicho en su retrato literario en el cual deslizó con aguda inteligencia sus impresiones de los años 20 del siglo pasado.

Los recuerdos del insigne Premio Nobel de Literatura refrenan los impulsos más modestos. Pero el gigantón norteamericano se encargaba de inspirarnos:

“Si tienes la suerte de haber vivido en París cuando joven, luego París te acompañará, vayas a donde vayas, todo el resto de tu vida, ya que París es un fiesta que nos sigue”.

Moliére se convierte entonces en un fantasma que deambula constantemente en esta urbe. Viene de Avignon, donde se regodea cada año el teatro del mundo. Se encuentra en todas partes y sobre todo, en la esencia de la Comédie-Française o Théâtre Français.

Igual allí está la respiración de la música, con otro corte y estilo, más formal y clásico, revelación de las corales para mejor degustación.

En Montmartre, Trocadero o Les Marais. Pintores de la Place de Tertre en la cima de la montaña o del Quai de Saint Michel a lo largo del Sena, mirando la ciudad en su policromía. Libreros empeñados en darnos colecciones de páginas vetustas y amarillentas, por su valor histórico.

Dentro de un amplio espectro de expresiones culturales, aquel poeta nostálgico que recuerda a Lady Di en la Noche Blanca de bienvenida a la estación otoñal. El guitarrista del Metro que interpreta magistralmente a Joaquin Rodrigo.

Los bufones del siglo XXI que hacen payasadas, se visten de flores y plantas y regalan al final caramelos a unos niños deslumbrados por colores y golosinas.

El Museo de Orsay, el Carnavalet que resume entrañables pasajes de la ciudad de los parisinos y del mundo, el puente de Alejandro, Les Invalides, Montparnasse “et voilá”, la Torre Eiffel, para contemplar en las alturas al Louvre, los Campos Elíseos y la catedral de Notre Dame.

De pronto Zalinde, estas chicas que se consideran la única Batucada Femenina de Europa, poniendo en las alturas una vez más a la música brasileña y latinoamericana en París.

Anuncios

2 comentarios en “De Moliére a la Batucada franco-brasileña

  1. Impresionante la fusion de arte y talento, fuese como si lo moderno le preparase una fiesta con musica y bailes a todos esos grandes de la historia ,,,,El solo hecho de estar ahi ….. representa una gran fiesta de historia…….

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s