Una pera y una manzana

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Me acerqué a una pera madura que permanecía silenciosa y solitaria. De pronto sentí escozor al escucharla decir: podrías acompañarme el tiempo que desees (…).

Sorprendido respondí: no pertenezco a este lugar pero igual me place estar contigo. Y ella me repitió: puedes acompañarme el tiempo que quieras (…).

Situaciones límites nos hacen pensar en soluciones drásticas y aunque parezca recurrente, volvemos a lo filosófico de Marcel Proust en su eterna obra maestra En busca del tiempo perdido.

Mientras meditaba, tropecé con una manzana, demasiado joven, robusta y dinámica. Y de nuevo el asombro: me gustaría que siempre estuvieras aquí, conmigo.

Ninguna de las dos tenía más argumentos que el amor y la esperanza. Para ellas, era suficiente.

4 comentarios en “Una pera y una manzana

      • Seguramente. Mucho más en estos momentos tan difíciles para mi. Son digamos los personajes más entrañables, transparentes y sinceros. Gracias por la lectura siempre.

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  1. Me ha gustado tú reflexión e intención, no me cabe duda que hay personas queridas detrás de estas deliciosas frutas. He disfrutado leyéndote como siempre. Me encanta tú manera de transportarme, pasearme, reflexionar y divertirme a tú lado. Gracias.

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