El cine de Clint Eastwood

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HEREAFTER
En pleno retozo con la almohada, con la disposición plácida de la entrega al sueño, de pronto se aparece Clint Eastwood para hablarnos del Hereafter, Más allá de la vida.

La reflexión intimista y hasta cierto punto profunda, revela la impronta del brillante hombre octogenario del cine y vuelve a colocar en perspectiva los eternos enigmas después de la muerte.

Más allá de la vida no me provocó el desvelo. Con la música, elegante, atemperada y profusa –gran parte también de la inspiración de Eastwood-, las tres historias agridulces amplían espacios imaginarios sin lecciones lapidarias aunque sí, algún tinte edulcorado.

Y la bellísima franco-belga Cécile de France, uno de los rostros más buscados en Europa, adorna todos los rincones del celuloide.

No es su obra maestra, pero tampoco un producto irrelevante. Me trajo a la memoria la frase del escritor argentino Ernesto Sábato: “La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse”.

Hereafter subraya, en especial, que el inolvidable Dirty Harry o el eterno cowboy de los westerns spaguetti, tomó la mejor decisión de su vida cuando decidió concentrarse más en la dirección de películas.

Desde el primer momento, con Play Misty for me (Escalofrío en la noche) de 1971, el espigado actor, guionista, productor y director logró la rareza unánime de nunca pasar inadvertido. Niño mimado del Viejo Continente, Francia y Cannes en la cúspide, cada entrega, por lo general, sintetiza un regalo lleno de curiosidades.
MILLION
-MILLION DOLLAR BABY-

Ya Hilary Swank había mostrado credenciales en Boys don´t cry (su primer Oscar en 1999) y el papel en Million dollar baby le vino como anillo al dedo para su segunda estatuilla dorada en 2004. Desgarradora y cruda, la cinta redondeaba la franqueza devastadora de Eastwood en el estilo de su filmografía que se asomaba antes con Mystic River.

Un suma de Oscar que había arrancado en 1992 con Unforgiven (Sin perdón), además del Premio Irving Thalberg de 1994, y los Globos de Oro para Bird, Unforgiven y Million Dollar Baby, y de Mejor Película Extranjera en los César de Francia para Gran Torino, Million Dollar Baby y Mystic River.

La omisión, aunque no total, fue para Los puentes de Madison de 1995, que se incluyó en la élite de los César franceses y Meryl Streep fue nominada a los Oscar y Globos de Oro en la piel de ama de casa que se lanza a una aventura con el fotógrafo de paso (Eastwood).
INVICTUS
-INVICTUS-

El intenso pasaje en la vida de Nelson Mandela confirmó el grado multifacético en el quehacer de Eastwood y su notable devoción por reflejar la admiración por el líder antiapartheid y primer presidente negro sudafricano en al historia.

Virtuoso de la música y con la obsesión de repasar lo humano y lo divino, antes de contar con la privilegiada actuación de Morgan Freeman como Mandela en 2009, se permitió adentrarse en otro perfil.

Changeling (El intercambio) de 2008 y el protagónico de Angelina Jolie, acaparaba elogios y comentarios encomiásticos.

Con más de una treintena de largometrajes en calidad de realizador, Clint Eastwood se antoja un cronista del séptimo arte que rehúye caminos trillados y propone siempre un desafío a la indiferencia.

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