Británicos adoradores del vino

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A ciencia cierta las explicaciones son imprecisas, pero para saber con mayor exactitud de las razones que conllevan a la pasión por los vinos de los británicos, basta charlar un buen rato con Alistair Cooper.

De nombre sospechosamente “very british”, amante del fútbol y los deportes, Cooper es nada menos que Master of Wine, crítico de la prestigiosa revista Decanter y presidente del jurado del concurso Catad´Or Wine Awards de Santiago de Chile.

Hablamos camino a Viña Casablanca, Valparaíso, una de las joyas del vino chileno, consagrada básicamente a los Sauvignon Blanc, Chardonnay, Pinot Noir, Syrah y algo de Merlot.

Y aunque el tema esencial es la bebida de los dioses, queda espacio para la sobresaliente actuación de Inglaterra en la Copa del Mundo de Rusia 2018 y, con emoción, rememorar los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

El inglés pretende ser el idioma de comunicación, pero Alistair lo evita a toda costa. Prefiere el español, que domina perfectamente. Estuvo casado con una chilena y tiene dos hijas que viven en el Reino Unido.

Volviendo al punto de partida, el también experto residente de BBC Radio Oxford, subraya que en Inglaterra hay algunos vinos interesantes, sobre todo en espumantes, pero al no ser un productor de primera línea tiene la ventaja de servir de ventana al universo.

El rosario es amplio y variado, y en Londres se pueden encontrar las más diversas, exquisitas y hasta exóticas variedades de la industria vitivinícola. Somos una vitrina, de ahí el desarrollo de publicaciones y de conocedores del dominio de elevado rango, me aclara.

-Puede ser una ventaja enorme no tener una industria propia de vinos. En Inglaterra hay acceso a todo, vinos de Bélgica, de Dinamarca, Sudáfrica (…). Sin embargo, si vas a Australia, a Sudáfrica o a Chile, la mayoría de lo que encuentras es solamente del país respectivo. Londres es centro de la cultura del vino, más que Nueva York. Como la música, a los ingleses nos reconocen bastante por la música y lo que sucede con el fútbol, nos encanta.

-CHILE Y LATINOAMERICA DE VINOS

La charla aterriza en América Latina.

Chile está pasando por un momento súper importante en la industria del vino, hay un movimiento de los productores chicos y enólogos jóvenes que han viajado a Sudáfrica, España, Francia y otros países para formarse mejor, más allá de las reconocidas mundialmente como Concha y Toro.

-Es muy interesante lo que está sucediendo con cepas antiguas que normalmente se usan para ensamblajes. Además de los casos de Petit Verdot, Carignan, están las Cinsault, Sémillon, cepa País. Son “nuevas” pero algunas parras tienen hasta 90 años de existencia o más. Experimentar la innovación aporta bastante.

¿Qué identifica a un buen vino?

Respondiendo al mejor estilo chileno, Alistair me espeta: “pucha, qué pregunta”.

El equilibrio, el origen. Un gran vino tiene que hablar del lugar; podemos pensar en la cepa pero es el lugar el que es único. Si lo miramos con justeza, encontraremos una variedad replicada en distintos países bajo el mismo nombre. Así que para mí, lo más relevante es entender el clima, el suelo y ofrecer la identidad del lugar.

Latin American Wine Guide y Latin American Wine Festival, con una canasta de vinos de Chile, Argentina, Brasil y Uruguay a partir del impulso de Catad´Or Santiago, con la participación de Alistair Cooper. ¿Cómo ve estas iniciativas?

-Hay un movimiento en América Latina con los vinos y Catad´Or quiere aprovechar esta oportunidad. Menciones también a Perú, México. Entonces potenciar las posibilidades del concurso y llevarlo a un plano superior es una idea que me parece va a tener éxito. Una guía y el lanzamiento de los premiados en diferentes ciudades dará mayor proyección.

-Yo creo en Latinoamérica, pero igual pienso que lo más inteligente es empujar juntos en la región para fortalecer su imagen de vinos en Europa y el resto del mundo.

¿Ensamblaje o una cepa determinada?

-El ensamblaje es muy importante, porque ayuda a los productores a corregir si hay algo malo que no salió bien. O sea, al mezclar, se agrega algo, se logra arreglar y puede conseguirse un excelente vino. Bien elaborado, permite consolidar el sabor, los taninos, la acidez, es como un juego. A mí me encantan los ensamblajes. Es como una comida, se añade sal, pimienta (…).

¿Certezas sobre las propiedades del vino? ¿Es tan saludable como se asegura?

-Todo tiene que ver con la moderación, si se hace bien es genial el vino. Propiedades antioxidantes posee. Yo creo en eso, una o dos copas de vino al día, hace bien. Se habla al respecto de la fama del Cabernet de Sauvignon chileno y el Tanat de Uruguay. Además, es una bebida relajante.

-La vida ha cambiado mucho. Se va de un lugar a otro, con mucha presión, trabajo, estrés. Tomar una copa de vino significa comer, pensar, es una invitación al relajamiento.

-Era parte de la cultura del pasado que se ha perdido. Pienso que hace bien sentarse, hablar con la gente y tomarse un vino.

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