ONDAS: la Música y el Maxim´s en París

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Place des Vosges


Dicen que París ya no es lo mismo que en la primera mitad del siglo XX. Woody Allen lo confirma en su más reciente película sin tonos lapidarios, pero es capaz de permitirnos reflexionar sobre los tiempos, las épocas, de modo sosegado.

Cuando uno ha sido seducido por el magnetismo de ese París lleno de encantos, es poco probable que se entiendan los parangones de 1920, 30 o 40, con el Nuevo Milenio.

Porque no hay nada más agradable que asistir a la Féte de la Musique y en la Place de Vosges dejarse sorprender por coros espontáneos que entonan a Las señoritas de Rochefort y de pronto nos traen a Michel Legrand, Jacques Demy y Catherine Deneuve.

Allí, en el umbral de la Casa de Víctor Hugo, cerca de donde también vivió el controvertido Cardenal Richelieu, los portales de triples arcadas y los jardines de la inmensa plaza salpican de música de todos los géneros.

Entonces, volvemos sobre los relatos melancólicos de Cortázar, Scott Fitzgerald, Baudelaire, Marcel Proust, Sartre, Anaïs Nin y todos los personajes que nos trae Ernest Hemingway. Así es más fácil comprender a Woody Allen en Midnight in Paris.

Con la mieles en los labios de la sorpresa de Allen, al permitirnos el encuentro improbable con Hemingway, Fitzgerald, Picasso, Buñuel, Cole Porter, Dalí, Josephine Baker o Gertrude Stein, y hasta Lautrec, Gauguin y Degas, es más agradable caminar bajo la lluvia en París.

El clima no fue el mejor aliado en la noche del 21 de junio de 2011, cuando se conmemoraba el 30 aniversario de la Fiesta de la Música, una idea del entonces ministro de Cultura Jack Lang que se extendió con el paso del tiempo en práctica de otras 200 ciudades del mundo.

Del jazz en la Ciudad Luz el cineasta serbio Emir Kusturica, el británico Keziah Jones y el estadounidense George Clinton en el festival del barrio de La Defense, al aire libre y con mejor suerte de sol y 29 grados de temperatura.

Mientras en Le Marais descollaba el multifacético instrumentista sueco Magnus Lindgren con su grupo Batucada Jazz, en apego absoluto a los ritmos brasileños, y el aterrizaje por París de los cubanos Omara Portuondo y Chucho Valdés recordaba el sello del Caribe y los Premios Grammy.

Los latinoamericanos son bienvenidos en esta urbe que se reinventa cada día. No faltaron en junio los tributos a Argentina en la estación del metro bautizada con su nombre en 1947; al tango y por supuesto, al “Zorzal criollo”, Carlos Gardel, francés o uruguayo de nacimiento, y argentino de vida y carrera.

Gardel vivió en París en 1933 en el 14 de la rue l´Arcade y allí se instaló una placa en su honor.

Por Francia anduvieron las cantantes mexicanas Julieta Venegas, Ely Guerra y Natalia Lafourcade, con varios conciertos en Francia dedicados a la defensa de la hispanidad y al Día del Idioma Español, además de actuar en el Cabaret Sauvage del Parc de la Villette.

-Pierre Cardin y el Maxim´s-

De la Madeleine o de la Place de la Concorde son apenas 150 metros o más para llegar al Maxim´s, el emblemático restaurante del diseñador y modisto francés Pierre Cardin que acaba de poner en venta.

Es uno de los lugares más elegantes y prestigiosos de París, no sólo por la calidad de su comida, sino especialmente por su historia (fue fundado en 1893 por Maxime Gaillard).
De sus visitantes ilustres, abundan nombres famosos como los de María Callas, Marlene Dietrich, Barbra Streisand, Audrey Hepburn, John Travolta y Jeanne Moreau.

Pierre Cardin cumplió recientemente 89 años y piensa deshacerse del restaurante que adquirió en 1981 cuando ya era célebre como académico, costurero y hombre de teatro, lo mismo que el Maxim´s donde Brigitte Bardot desataba el escándalo al ingresar descalza al lugar en 1971.

De hecho, Cardin convirtió al Maxim´s en una franquicia que tiene sucursales en Nueva York, Londres, Tokio y Beijing, entre otras grandes ciudades. Razón por la cual fijó un precio para su venta: 1,000 millones de euros, similar cifra a la de su compañía de modas.

Como el dinero no parece preocuparle mucho, subraya dos grandes deseos: que el Maxim´s preserve su glamour por encima de cualquier otra consideración, y levantar una torre de 240 metros de altura como Palacio de la Luz de Venecia, Italia.

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10 comentarios en “ONDAS: la Música y el Maxim´s en París

  1. Me transportaste a la Fiesta de la Musica, debio ser una maravilla y a la vez una locura tratar de estar en todos los lugares simultaneamente para disfrutar musica de todos los estilos y mundos. Me gustaria que escribieras un poco mas sobre el Maxim, y sobre todo de esa anecdota de Brigitte Bardot y su escándalo al ingresar descalza al lugar en 1971. Mil gracias. yo

    • Uff, hay tanto por escribir de anécdotas de esta ciudad…pero es cierto que la Fiesta de la Música es algo extraordinario y bellísimo. Todos los géneros y todos los lugares emblemáticos a tu disposición. Agradecido.

  2. Siempre he oido del Maxim´s y nunca lo he visto. Vamos que visito Paris con frecuencia, conozco La Madeleine pero ni idea del restaurante. Debe ser carisimo, supongo. De la Fiesta de la Música, buena sugerencia, lo tomaré en cuenta.

    • Puedes pasar mil veces cerca del Maxim´s y no darte cuenta. De hecho hay otro Maxim´s en París, relativamente cerca de Los Campos Elíseos, aunque este último tal vez no sea tan reconocido. Agradecido.

  3. Maravilla, maravilla, si aún impacta como debió ser en la época en que le atribuyen más brillo ??????????
    Excelente artículo.

    • Precisamente Woody Allen nos deja la idea de que cualquier época es buena e interesante si se llevan adelante sueños y proyectos. Es una película muy recomendable Midnight in Paris y una declaración de amor por la Ciudad Luz. Gracias.

    • Trataré de complacer la petición. Josephine Baker es uno de esos personajes fascinantes que nos muestra Woody Allen en su excelente película. Ella adoptó varios huérfanos como sus hijos a quienes bautizó como La Tribu del Arco Iris. Agradecido.

  4. Sí he leído en algún lugar que el Paríss de los 20, 30 y 40, fue muy rico en vivencias y de hechos tremendos. Aquellas grandes reuniones de ese grupo de escritores, pintores, músicos, cineastas como Joris Ivens… dejaron su huela en ese París que tanto se reinventa a diario como bien dices. Espero poder ver por acá el filme de Allen. Como te dije, ya estoy otra vez en la ruta de Un Lunar. Gracias.

    • Con París era una fiesta Hemingway nos hace un enorme regalo: sintetizar ese París de los años 20 sin vendernos una postal turística. Creo que Woody Allen lo repite valiéndose del atractivo, para luego adentrarse en una interesante reflexión. Muy agradecido.

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