
Inspirar una generación, la máxima de Londres-2012. ¿Será posible?. Lo cierto es que los XXX Juegos Olímpicos pasarán a la historia en virtud de los detalles que los hicieron diferentes, sui-géneris.
Emotivos, todos lo son, pudiera argumentarse. Pero ninguno dedicó tanto esmero al concepto del éxito o el revés, al triunfo pletórico y al drama del fracaso. Fue Londres-2012 exquisito en estos capítulos, con la fineza del buen gusto y la medida, sin excesos.
Termina la fiesta. Ya lo dijo Shakespeare que si durara siempre, divertirse sería más aburrido que trabajar. Ha sido un placer compartir estos momentos, hablar o escuchar al ritmo de la sinfonía más colosal de idiomas y lenguas existentes en el planeta Tierra.

Presenciar hazañas, actuaciones descollantes, la entrega llena de coraje y esfuerzo.
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